

Proximidades de Sauzalito cruzando
el monte impenetrable
6:00 de la mañana del día jueves 7 de septiembre. Estoy tomando unos mates apresurados con el intendente de Sauzalito, antes de partir junto a otros dos miembros del municipio. Ya no me miran pasmados, como mis anteriores compañeros de viaje, pero si con inmensa curiosidad. ¿A que viene un arquitecto de tan lejos, a un lugar tan desolado de todo? ¿Que interés arquitectonico puede tener Sauzalito?
Entonces debo explicarles, que el viaje tiene que ver con mi necesidad de entender el desplazamiento de poblaciones aborigenes hacia las grandes ciudades, especialmente hacia Rosario donde la Población Toba ronda los 23.000 habitantes, y las condiciones de vida son peores que miserables. Y que las causas tienen que ver con un modelo que trasciende las fronteras de nuestro pais. Que tiene que ver con la necesidad de sostener un modelo agroexportador extendiendo la frontera sojera sobre elMonte Chaqueño. La destrucción de uno de los medios ambientes mas ricos y desconocidos del planeta, no solo trae aparejada la furia de la naturaleza (tornados, sequias, erociones, inundaciones, etc. etc.) Sino ademas el genocidio de un pueblo milenario de cazadores y recolectores. El pueblo Toba es la ceniza del desmonte que se amontona en las ciudades para convertirse en recolectores de basura.
Por eso yo viajo a conocer al pueblo Wichí. Porque refugiados en lo mas espeso del monte aun no han sido alcanzados por las topadoras sojeras.


El viaje de 300km por el monte duró unas largas cinco horas. El paso de cualquier vehiculo ocasionaba que el polvo quedara en suspension en el aire por horas como si se tratara de neblina.
El intendente, es lo aquí se dice un gringo, hombre de piel clara y ojos celestes. Es un tipo buenazo y su mujer se desvive dando lo mejor de si para lograr que las cosas mejoren en Sauzalito.
Nos acompañaron dos miembros de la comunidad Wichí, que trabajan con el intendente en la municipalidad.

Importante Avenida de Sauzalito
Al llegar a Sauzalito lo que me sorprendió no fué la pobreza, porque para eso ya venia mentalmente preparado, sino el trazado cartesiano de las calles como la de cualquier ciudad nacida de las leyes de indias. Y sus viviendas de ladrillo visto y techos de chapa con tirantes de pino. En nada se parece a lo que yo imaginaba como construcción aborigen. Tipologias de chalets californianos llevados a extremos ridiculos de pobreza. El algarrobo y el quebracho llenan de muebles los livings del país, pero aquí brillan por su ausencia. Cuando le señalé al intendente lo absurdo de construir casas con techos de chapas en un clima donde el sol raja las piedras, me contestó que no hay otra forma de hacerlos.
-¡Hay montones de forma de hacerlos! Por ejemplo colocar vigas de quebracho, cubrir las separaciones con una capa de ladrillos y luego tapar todo con tierra.
-Es que los aborigenes tienen prohibido cortar los árboles.
...y me dejó mudo.
Al llegar al pueblo pueden verse tres canchas de futbol con dimensiones oficiales, la de River tiene 105m x 70m, estás no se porque se me hacen que son mas grandes.
Sin embargo aqui no hay un trozo de madera con el cual fabricar un tirante. La madera para la construcción es carisima ya que deben traer pino. Por si fuera poco, resulta tan agobiante el calor bajo la chapa, que obliga a los flamantes propietarios a compra un aire acondicionado antes que una heladera.

Algunos de los flamantes propietarios posando
frente a su nueva vivienda.
Despues que los wichís se bajaron de la camioneta, me dijo que si le dan permiso a los aborigenes de cortar los árboles, no son ellos que los cortan para su uso, sino algun blanco vivo que se aprovecha de su confianza.
Ruben, el camionero, me comento una historia del mismo tenor. Un conocido suyo, mantiene una relación "comercial" con los indios de Sauzalito. Los cuales quieren muchisimo a esta persona porque siempre les trae de regalo fideos y caramelos. Está persona les compra a los indios postes de quebracho telegraficos a $5 y los vende en cualquier parte a $90. Luego se burla de los camiones, camionetas y casas que se ha podido comprar por un puñado de caramelos. El aborigen es tan honrado, que ni se imagina que alguien pueda obrar con tanta maldad.

















